miércoles, 3 de octubre de 2012

La batalla por el comienzo

I. El naturalismo es una religión

Gracias a la teoría de la evolución, el naturalismo se ha convertido en la religión dominante de la sociedad moderna. Hace menos de un siglo y medio, Charles Darwin hizo popular el credo de esta religión secular con su libro El origen de las especies. Aunque casi todas las teorías de Darwin acerca de los mecanismos de evolución fueron descartadas mucho tiempo atrás, la doctrina misma de la evolución se las ha arreglado para alcanzar la prerrogativa de artículo fundamental de fe en la mentalidad popular moderna. El naturalismo ya ha reemplazado al cristianismo como la religión principal del hemisferio occidental, y la evolución se ha convertido en el dogma central del naturalismo.

El naturalismo es una perspectiva en la que toda ley y toda fuerza que opera en el universo es de carácter natural y no moral, espiritual o sobrenatural. El naturalismo se caracteriza en esencia por el ateísmo y rechaza el concepto mismo de un Dios personal. Muchos suponen por esa razón que naturalismo no tiene que ver con religión. De hecho, muchos mantienen la idea equivocada de que el naturalismo encarna la esencia misma de la objetividad científica. A los naturalistas les gusta presentar su sistema como una filosofía que se opone a todas las visiones del mundo basadas en la fe, y alegan que es superior en su contenido científico e intelectual porque se supone que carece de matices religiosos.
Este no es el caso. Religión es la palabra exacta que sirve para describir el naturalismo. Toda la filosofía naturalista se basa en una premisa basada en la fe. Su pre suposición básica, que es un rechazo de todo lo sobrenatural, requiere un salto de fe gigantesco. Además, casi todas las teorías que respaldan al naturalismo también deben ser aceptadas por fe. Considere por ejemplo el dogma de la evolución. La noción de que ciertos procesos evolutivos naturales son la explicación del origen de todas las especies vivientes, nunca ha sido y jamás será establecida como un hecho histórico.

Tampoco es "científica" en el sentido verdadero de la palabra. La ciencia solo se ocupa de cosas que pueden ser observadas y reproducidas por experimentación. El origen de la vida no puede ser ni observado ni reproducido en un laboratorio. Por definición, la ciencia no puede damos conocimiento alguno acerca de cómo llegamos a existir en este planeta. La creencia en la teoría evolutiva es un asunto de pura fe, y la creencia dogmática en cualquier teoría naturalista no es más "científica" que cualquier otro tipo de fe religiosa.

El naturalismo moderno es promulgado en muchos lugares con fervor misionero en tono bastante religioso. El símbolo popular del pez que muchos cristianos colocan en sus automóviles también tiene su equivalente en la comunidad de los naturalistas: un pez con patas y la palabra Darwin grabada en su interior. La red mundial de computadoras se ha convertido en el campo misionero más activo del naturalismo, y allí los evangelistas de la causa realizan grandes esfuerzos para libertar a las almas entenebrecidas que siguen aferradas a sus creencias espirituales. A juzgar por el contenido de ciertos materiales que he leído por medio de los cuales se trata de ganar adeptos al naturalismo, los naturalistas se dedican a su fe con una pasión devota que rivaliza y en muchos casos excede la de cualquier fanático y radical religioso. Es obvio que el naturalismo es tan religioso como cualquier visión teísta del mundo.

Tomado y adaptado del libro La Batalla por el Comienzo por John MacAhrtur