Es aquella que
brota de una vida controlada por el Espíritu Santo de Dios (Efesios 5:18-20) y
de un corazón lleno de la palabra de Dios (Colosenses 3:16-17) .
Ahora cuando
aplicamos la alabanza a la música en el culto, esta, debe de
ser, de edificación espiritual a la congregación.
Para que esto se cumpla
la música debe de estar en armonía con la palabra de Dios, cosa que no sucede
en la mayoría de canciones que se cantan en las iglesias. “Hoy día, una gran cantidad de iglesias tiene un bajo perfil en cuanto a
música de adoración. La idea es no elevar al Dios altísimo, sino hacerlo igual
que el hombre, identificando al Dios altísimo con nuestra cultura popular”
(Paul T. Plew)
La música de hoy en muchas iglesias ya no edifica la mente y el
espíritu, sino que “trabaja únicamente
con las emociones” (Paul T. Plew) “Es
importante notar que el liderazgo musical vino através de la línea sacerdotal.
Sabían teología, pero también sabían música. En 1 Crónicas 25:7 se dice de
estos levitas que (ello) eran instruidos en el canto para Jehová, todos los
aptos” (Paul T. Plew)
Por lo tanto, “Los
autores modernos necesitan urgentemente tomar mas en serio su trabajo. Las
iglesias también deberían hacer lo que puedan para producir músicos que sean
entrenados en el manejo de las Escrituras y que sean capaces para identificar
la sana doctrina. Aun mas importante es que los pastores y los ancianos
necesitan comenzar a ejercer una supervisión mas estricta y cuidadosa del
ministerio de la música en la iglesia, estableciendo conscientemente un nivel
alto para el contenido doctrinal y bíblico de lo que se canta.” (John
MacArthur) Lastimosamente hoy día el culto en la iglesia pasó a ser más un show
de entrenamiento que busca entretener y divertir a la congregación en ves de
glorificar a Dios y edificar a los oyentes.